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POR Mérida DE PASEO: ENTRE PÁRAMOS Y PUEBLITOS VISTOSOS

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Hoy les contaré sobre un paseo a los páramos andinos. Algunos de mis sobrinos, en las vacaciones  de agosto se fueron de viaje con la abuela Isabel Teresa y en esta oportunidad recorrieron los páramos del estado Mérida. Conozcan pues, algunas  de las experiencias que tuvieron por estos lares.

Conociendo el misterio de la carretera

 La carretera del Páramo tiene un halo misterioso que nos produce  sentimientos encontrados, pues por una parte nos da una sensación de miedo y por otra parte, nos atrapa la curiosidad por lo que nos podamos encontrar, en medio de la densa neblina y esto, atrapa de forma significativa  a los más jóvenes.

Por la ruta de los páramos andinos nos podemos encontrar  con historias  de mujeres que se aparecen en medio de la carretera, o con caballos o jinetes  sin cabeza, o con mujeres que lloran por sus hijos muertos o por los osos frontinos que atacan a las mujeres embarazadas. No es el caso en estos momentos, pero podría ocurrir.

 Por la vía del Páramo dejando atrás Valera, la Mesa de Esnujaque, a medida que se escala la montaña el frío arrecia, la vía se angosta, se empina, se hace zigzagueante y solitaria. Uno que otro vehículo se cruza por el camino y el autobús se detiene para darle paso. Otras veces gente de pueblo, de cachetes rosaditos, con pasamontañas, guantes, ruanas de colores, y sacos a cuesta, transita la vía, acompañados de sus burros y de sus esperanzas.

 Aparecen los pueblos de callecitas empinadas

 El autobús recorre pueblos, callecitas empinadas, algunas de piedras con hierbas en las junturas, casas pegaditas, de colores infantiles, ventas de chocolates, ponches, comidas, artesanías y vestimentas.

¡Pueblos Andinos, de leyendas y tradiciones!, pensó la abuela Isabel Teresa, mientras miraba por la ventana. ¡Qué divinidad!

Ahora, Timotes, luego Chachopo, después La Venta, en el Monumento al ¨Paso del Cóndor¨, uno de los lugares más altos de la carretera, a más de 4.000m. Allí se bajaron y comieron sabroso: arepas de trigo, queso ahumado, pastelitos, pizca y tomaron chocolate caliente.

Hacia Apartaderos y el entusiasmo de Gustavo y Griselda

 Luego siguieron hacia Apartaderos, uno de los más altos  pueblos venezolanos, ubicado a unos 3.340m.  En ¨Llano Del Hato¨ está el Observatorio Astronómico más importante de Venezuela. Gustavo lo quiere conocer. También quiere volver al ¨Paso del Cóndor¨ e ir a  Mucuchíes a ver el monumento a Nevado, Bolívar y Tinjacá.

 

Griselda quiere ir al Teleférico, ¨¡El más  alto del mundo!, ¡ella nunca ha visto la nieve, y no se la puede perder!¨. La abuela agrega ¨El monumento a Luz Caraballo¨, el Mercado Principal de Mérida, la Laguna de Mucubají y a comer truchas. Este es el itinerario inicial, Gustavo  lo apuntó en su ¨libreta de notas de viajes¨.

Entonces llegaron a Apartaderos, a orillas de la carretera, donde se encuentra al Monumento a Luz Caraballo, allí  se encontrarían con  unos viejos  amigos de La Abuela Isabel Teresa, y  dueños de una posada en donde se hospedaron.

Griselda y Gustavo, no paraban de conversar, y aunque los vencía el cansancio  y  al día siguiente deberían continuar su itinerario, Gustavo se apartó un rato para escribir unas notas en su cuaderno de viajes y Griselda se inspiró para escribir  en su diario.

Las reflexiones de Griselda cuando escribe su diario

 Querido Diario

Tengo tantas cosas que contarte  el día de hoy, ahorita en este momento, ya tengo las manos calientes, porque las tenía  entumecidas por el frío… Pero estoy tan feliz en este paseo. Me ha parecido todo muy bonito. Me han gustado los pueblos, los paisajes del camino, el frío, la niebla, la comida, la gente. ¡Uf! Todo, toditito me ha encantado.  Ahhha!! No puedo dejar de comentarte que Gustavo también lo disfrutó mucho. Si por él fuera  no viajaríamos en carro, ni en autobús, ni en avión, iríamos para todos lados  montando a caballo. ! Por Dios! No puedo con él! …Pero sabes una cosa, querido Diario, nosotros hemos disfrutado mucho, es verdad, pero la abuela Isabel Teresa está fascinada. Estoy tan feliz por ella…  Le brillan los ojos como si fuera una muchachita, o como si estuviera enamorada y claro que lo está. Está enamorada de su tierra.

Bueno, hasta mañana Diario querido, mañana continuaremos viajando.

Tía Luna