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LA SOLEDAD ESA AMIGA INSEPARABLE

La soledad forma parte  de nuestro ser y pocas veces nos detenemos a pensar en el significado de ella en nuestra existencia. Es una de las cosas más seguras que tenemos en la vida, pero no la sabemos  valorar. Hay quienes le temen, otras personas la detestan, no soportan un momento en soledad y se llenan de actividades y se rodean de mucha gente, pero en el fondo están viviendo la soledad más profunda, ésa que  se vive en compañía. Deberíamos pensar con detenimiento en el tema, porque  a fin de cuentas, ella forma parte de nuestra vida. En algunos momentos es más intensa y evidente; en otros momentos  se disfraza, pero es una  fiel compañera. Es una  amiga inseparable, aunque nos cueste creerlo y nos cueste mucho más aceptarlo.

¿Cuándo llega la verdadera soledad?

 La verdadera soledad nos toca en el momento que comenzamos  a perdernos  a nosotros mismos. Esta pérdida  puede ser de muy variadas formas. Nos perdemos  a nosotros o a nosotras mismas, cuando no nos aceptamos, cuando no somos capaces  de escuchar  nuestra voz interior, cuando no podemos pasar quince minutos en silencio, conversando con nuestros pensamientos, con nuestras preocupaciones, incluso con nuestras  alegrías. Es en estos momentos cuando realmente entramos en ese laberinto de la soledad, cuando nos perdemos  a nosotros mismos. Momento que puede llegar también con determinadas  enfermedades, en las que las personas pierden contacto con la realidad y la memoria falla continua e inexorablemente. Es éste otro de los trajes  de la soledad.

Decía mi papá “No te llores pobre, llórame solo”… Cuando nuestro padre nos decía  esto, lo hacía pensando en que no es bueno estar  solo, que  siempre nos hace falta quien nos apoye, quien nos acompañe  en esos momentos difíciles, lo cual es cierto. No obstante, hay personas  que tienen descendencia, hijos e hijas, sobrinos, sobrinas y hasta muchos ahijados y ahijadas  e igualmente  están solas  en los momentos más difíciles  de  su vida: en enfermedades graves, en crisis económicas y en otras tantas y muy variadas adversidades.

Pero aún así, estas personas logran superar estos momentos, porque  tienen la mejor compañía, la de la valoración de sí mismos. Lo que sabemos que no es fácil. Tenemos muy claro que la verdadera soledad es la que  se vive en compañía y que  la  más certera llega cuando nos perdemos  a nosotras y a nosotros mismos.

Angeles Mastreta

La Soledad del disfrute y de la creatividad

Hay una soledad extraordinaria, la que buscamos para estar en silencio, para disfrutar  de la paz, de los ratos de tranquilidad, “sin el mundanal ruido”, en la privacidad  de nuestro hogar, o en un espacio de la naturaleza, buscado para tal fin.  Frente al mar o en la montaña, escuchando el canto de las aves, o los sonidos  del bosque o frente a una playa.

Hay una soledad necesaria, la que buscamos y atesoramos las personas creativas, para leer, escribir, para estudiar, o pintar, dibujar, investigar. Necesitamos y disfrutamos esta soledad, mucho más que una fiesta, que un paseo con grupos de personas, que un encuentro deportivo. Amamos leer, componer, crear y producir en soledad..

Necesitamos esta soledad para hacer silencio dentro de nosotros mismos y para dar cabida a la imaginación, al fluir de nuestra subjetividad para poder crear. Necesitamos de esta compañera silenciosa, para encontrarnos y recrearnos personalmente, para hacer un punto de inflexión y retomar los caminos de la vida, a sabiendas de la existencia y de la compañía de esta amiga inseparable.