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En Lara alto precio de los anticonceptivos aumenta cifra de niñas y adolescentes embarazadas

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En la entidad las pastillas anticonceptivas cuestan 2 millones de bolívares y los condones oscilan entre 800.000 y 1 millón de bolívares. Este estado se ha caracterizado por ser uno con los índices más altos de adolescentes embarazadas.

 

Barquisimeto. Desde hace algunos años Lara destaca por ser uno de los estados donde más se registra embarazo adolescente. En 2017, la entidad ocupaba el segundo lugar, de acuerdo con la información aportada por el doctor César Ribas, que para esa fecha era el coordinador del grupo médico Lara Entera por la Salud. La edad de las niñas embarazadas era de entre 12 y 17 años, y en su mayoría provenían de sectores populares.

De acuerdo con sus estadísticas, en 2017 se registraron 5400 casos de embarazos en niñas y adolescentes. En 2018, la cifra descendió levemente por cuanto se contabilizaron 5000 embarazos adolescentes, una disminución de 10,8 %, según la Dirección de Salud en el estado.

Entre los años 2015 y 2016, según información emitida por miembros de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, Venezuela ocupaba el primer lugar de embarazo adolescente en Latinoamérica; de igual manera, para el año 2015, el estado Lara ocupaba el sexto lugar con más alto índice de casos en el ámbito nacional.

Para 2019, tres de cada diez mujeres que daban a luz en los centros de salud públicos en Lara eran menores de 18 años de edad, reseñó el diario La Prensa de Lara, que también informó que las estadísticas provenían del Hospital Antonio María Pineda de Barquisimeto.

De este año 2020 no se tienen cifras sobre la gestación en niñas y adolescentes en esta entidad. Durante la realización de este trabajo se intentó obtener información oficial al respecto, pero según los médicos especialistas del Hospital Central Antonio María Pineda, en la sala de partos solo manejan cifras de embarazos en general.

Médicos especialistas explicaron que hay múltiples causas en el incremento de los embarazos en adolescentes. Entre ellas mencionaron: desinformación en hogares y escuelas sobre el tema, la escasez y el alto precio de las pastillas anticonceptivas y los preservativos.

Hoy día los anticonceptivos se consiguen en farmacias, sin embargo, muy pocos cuentan con 2 millones de bolívares para adquirir las pastillas, además de que el precio puede variar dependiendo de la marca y del tipo de cambio en que se cotice en dólar para el momento de la compra. Mientras que el precio de los condones oscila entre 800.000 y 1 millón de bolívares.

Para los especialistas, 80 % de los estudiantes en los liceos saben qué son las relaciones sexuales, pero no cuentan con la educación sexual indicada ni por parte de los liceos o colegios, ni de papá o mamá. La presión social es fuerte y para las adolescentes, si no han tenido su primer contacto sexual, “no están en nada”.

Entre mayo de 2018 a enero de 2019, la Asociación Larense de Planificación Familiar (Alaplaf) efectuó una jornada de control prenatal, cuyo resultado reveló que 28 % eran adolescentes embarazadas, y de 235 jóvenes atendidas, 49 % tenía ya un hijo.

Alaplaf tiene como función principal dar servicio a las personas de bajos recursos. Por tal razón, deben mantener una módica tarifa para que las usuarias puedan asistir al especialista.

Azorenny Bracamonte, coordinadora psicosocial de esta fundación, explicó a Cronica.Uno: “Nuestro objetivo es apoyar a la población de bajos recursos, en condiciones de vulnerabilidad o precariedad, pero desde que estamos en crisis en Venezuela, a las mujeres se les dificulta pagar nuestros servicios, aun cuando tengamos los precios a menos costo que otro centro de salud. Es por esto que se nos hace cuesta arriba manejar estadísticas en alto volumen en lo que va de 2020 referentes a las adolescentes embarazadas en consulta prenatal”.

Educación sexual según la Lopna

De acuerdo con el artículo 50 de la Ley Orgánica de Protección del Niño, Niña y Adolescente: “Todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a ser informados e informadas, educadas o educados, de acuerdo con su desarrollo, en salud sexual y reproductiva para una conducta sexual y una maternidad y paternidad responsable, sana, voluntaria y sin riesgos”.

El mismo artículo establece: “El Estado, con la activa participación de la sociedad, debe garantizar servicios y programas de atención de salud sexual y reproductiva a todos los niños, niñas y adolescentes. Estos servicios deben ser de programas accesibles económicamente, confidenciales, resguardar el derecho a la vida privada de los niños, niñas y adolescentes y respetar su libre consentimiento, basada en una información oportuna y veraz. Los y las adolescentes mayores de catorce años de edad tienen derecho a solicitar por sí mismos y a recibir estos servicios”.

El desiderátum legal prácticamente no se cumple y la mayor carga cuando ocurre un embarazo no planificado recae sobre la niña o adolescente que, en su mayoría, abandona los estudios, y, en otros casos, son excluidas de su familia. Entre las consecuencias de salud que le puede ocasionar están: la hipertensión, hemoglobina baja, desnutrición y, lo peor, repetirse el ciclo con otro embarazo.

“Mi mamá nunca me habló de relaciones sexuales”

Yoryina es hija de padres divorciados, salió embarazada a los 13 años de edad, y contó a Crónica.Uno, cómo le cambió la vida desde el día que supo que estaba embarazada.

En vacaciones siempre visitaba a mi papá que vivía en Yaracuy. Ahí conocí al papá de mi primer bebé, vivimos juntos hasta que cumplí los seis meses de embarazo. Ya no era lo mismo porque él quería seguir viviendo su vida normal, como un muchacho de su edad. Allí tomé la decisión de alejarme e irme a vivir con mi mamá, ya que mi papá me botó de la casa y me dijo que había muerto para él”, narró.

No más fiestas, no más salidas con sus amigas, no más compartir una tarde de diversiones con su grupo de amigos, como Yoryina hubiese querido.

La relación entre ella y su mamá siempre fue de respeto y amor. La aconsejaba como cualquier madre podría hacerlo con una hija, dice: “Los consejos de mi mamá siempre eran para darme ánimo a estudiar y echar para adelante, como ella lo hizo conmigo, con trabajo y esfuerzo, pero nunca me habló de relaciones sexuales porque decía que no estábamos en edad para hablar de eso”.

Nunca abandonó los estudios. Mientras ella iba a clases, su mamá cuidaba al bebé: “Al retomar mis estudios, me daba pena por el qué diría la gente, tan joven y con un bebé, pero gracias a Dios conté con una amiga y compañera de liceo que siempre me daba ánimos para seguir estudiando, y me decía que no abandonara”.

Pasaron tres años, su primogénito crecía y ella continuaba asistiendo a sus clases para obtener su título de bachiller. Al poco tiempo de iniciar el quinto año de bachillerato, nuevamente salió embarazada. Aparentemente, todo sería diferente porque ya tenía una relación con un joven que la quería y le ayudaba con sus estudios: “Fue algo que no me esperaba. Usábamos preservativos, pero no sé qué pasó. De verdad me costó mucho asimilar, porque yo no quería, no me sentía preparada, tenía 16 años con un bebé de tres años y con otro en camino”.

La relación con el padre de su segundo hijo tampoco funcionó. Se repitió el ciclo, pero esta vez con maltrato físico y verbal, lo que llevó a Yoryina a terminar con esa unión, por su bienestar y el de sus hijos.

Los hijos de Yoryina tienen 4 años y 2 años de edad, ella ya es bachiller, se está planificando para estudiar en la universidad y trabajar para sacar a sus dos hijos adelante. “Yo quiero estudiar en la universidad y trabajar por el porvenir de mis dos niños”, finalizó.

Fuente: Efecto Cocuyo